1. Para quienes aún no la conocen, ¿quién es Ana Fajardo y cómo describiría el camino que la ha llevado de Colombia a convertirse en una de las abogadas de referencia para la comunidad migrante en España?

Soy colombiana y llegué a España siendo una niña, junto a mi madre y mi hermana. Mi familia tomó la decisión de emigrar buscando un futuro mejor y, aunque entonces yo no era plenamente consciente de todo lo que implicaba, aquella experiencia terminó marcando profundamente mi vida y mi profesión.

Crecí viendo de cerca lo que supone comenzar de nuevo en otro país: adaptarse, estudiar, trabajar y construir una nueva vida sin renunciar a las propias raíces. Quizá por eso siempre he sentido una conexión muy especial con las personas migrantes.

Estudié Derecho en España y llevo más de quince años ejerciendo como abogada. Junto a mi esposo fundé Sánchez Abogados con una idea muy clara: ofrecer un asesoramiento jurídico cercano, honesto y estratégico. Hoy contamos con un equipo multidisciplinar y hemos acompañado a miles de personas y familias en sus procesos de residencia, nacionalidad y reunificación familiar.

Más que gestionar expedientes, siento que ayudamos a las personas a construir proyectos de vida. Ese sigue siendo el mayor sentido de mi trabajo.

2. Usted también ha vivido la experiencia migratoria en primera persona. ¿Cómo fue su llegada a España y qué desafíos marcaron sus primeros años en este país?

Llegué siendo muy pequeña, junto a mi madre y mi hermana, por lo que mi proceso de integración se produjo de una forma bastante natural. Crecí, estudié e hice mi vida aquí, pero nunca dejé de sentirme profundamente colombiana.

Con el paso de los años comprendí mucho mejor el enorme esfuerzo que hizo mi madre para comenzar de cero. Cuando una es niña no alcanza a percibir todos los sacrificios, pero de adulta entiendes lo que supone emigrar: dejar atrás una vida, alejarse de personas importantes, afrontar la incertidumbre y trabajar muy duro para construir nuevas oportunidades para la familia.

Creo que haber vivido esa historia me permite empatizar de una forma muy auténtica con quienes hoy llegan a España. No los veo como un número de expediente; veo personas, familias, ilusiones y proyectos de vida. Personas que están tomando, probablemente, una de las decisiones más importantes de su vida.

3. Después de más de dos décadas acompañando a inmigrantes, ¿cómo ha evolucionado la realidad de la comunidad latinoamericana en España desde que usted llegó hasta hoy?

Ha cambiado muchísimo.

Cuando yo llegué, una gran parte de los migrantes venía buscando estabilidad laboral y la posibilidad de regularizar su situación. Hoy seguimos viendo ese perfil, pero también llegan empresarios, profesionales altamente cualificados, emprendedores, pensionados y familias que planifican su proyecto migratorio con mucha antelación.

También ha cambiado el acceso a la información. Antes era muy difícil encontrarla; hoy, por el contrario, existe un exceso de información. El problema es que mucha de ella es incompleta, está descontextualizada o, directamente, es incorrecta. Eso lleva a que algunas personas tomen decisiones muy importantes basándose en un vídeo de redes sociales o en la experiencia de un conocido, cuando cada situación personal y familiar es diferente.

Por eso insisto tanto en que una migración bien planteada necesita una estrategia personalizada. No se debe copiar el camino de otra persona, porque una residencia que fue adecuada para alguien puede no ser la mejor opción para otra familia.

4. Gran parte de su trabajo se centra en extranjería. ¿Cuáles son actualmente las principales dudas, preocupaciones o problemas legales que enfrentan los migrantes latinoamericanos?

La principal preocupación suele ser la misma: cómo hacer las cosas correctamente desde el principio.

Muchas personas llegan preguntando qué residencia deben solicitar, si podrán venir acompañadas de su familia, cuándo podrán acceder a la nacionalidad española, si podrán trabajar o qué ocurrirá si cambia su situación personal o profesional.

Sin embargo, uno de los problemas más frecuentes es que se piensa únicamente en resolver la necesidad inmediata y no en las consecuencias que esa decisión tendrá a medio y largo plazo.

A veces, la residencia que parece más rápida o más sencilla no es la que más conviene para el proyecto de vida de esa persona. Nuestro trabajo consiste, precisamente, en analizar cada situación: la nacionalidad de origen, la composición familiar, los medios económicos, la actividad profesional y los objetivos futuros. A partir de ahí, diseñamos una estrategia migratoria adecuada, en lugar de limitarnos a presentar un trámite aislado.

5. A lo largo de su trayectoria, ha ayudado a muchas personas a regularizar su situación. ¿Hay algún caso o historia que la haya marcado especialmente y que refleje el impacto humano de su profesión?

Es muy difícil escoger un único caso, porque detrás de cada expediente hay una historia personal.

Me han marcado especialmente las familias que han podido volver a reunirse después de años separadas, los padres y madres que finalmente han conseguido abrazar de nuevo a sus hijos o las personas que llevaban mucho tiempo viviendo con miedo e incertidumbre y que, al obtener su residencia, recuperaron la tranquilidad.

También recuerdo a muchas personas que llegaron pensando que ya no tenían alternativas y que, después de estudiar detenidamente su situación, encontraron una vía legal para regularizarse y comenzar una nueva etapa.

Esos momentos te recuerdan que nuestro trabajo va mucho más allá del Derecho. No cambiamos únicamente una situación administrativa; muchas veces contribuimos a cambiar la vida de una persona y de toda su familia.

6. Además de ejercer como abogada, ha apostado por la divulgación jurídica en redes sociales. ¿Por qué considera tan importante acercar la información legal de forma clara y accesible a la comunidad?

Porque el Derecho sirve de poco si las personas no pueden entenderlo.

Durante muchos años observé que había gente que perdía oportunidades o cometía errores simplemente porque nadie le había explicado con claridad cuáles eran sus opciones. El lenguaje jurídico puede ser muy técnico y, cuando una persona está tomando una decisión tan importante como emigrar o regularizar su situación, necesita comprender realmente lo que está haciendo.

Las redes sociales me permiten acercar la información jurídica a miles de personas utilizando un lenguaje sencillo, pero sin perder el rigor profesional.

Mi objetivo no es sustituir el asesoramiento jurídico personalizado. Es ayudar a que las personas conozcan sus derechos, identifiquen los errores más frecuentes y entiendan que detrás de cada trámite debe existir una estrategia. También quiero que sepan cuándo es necesario acudir a un profesional antes de que el problema aparezca.

7. Como mujer, migrante y empresaria, ¿qué obstáculos ha tenido que superar para consolidar su carrera profesional y construir un despacho de abogados en España?

Emprender nunca es sencillo.

Construir un despacho implica asumir riesgos, tomar decisiones difíciles, gestionar personas y aprender constantemente. Además, como mujer, en determinados momentos una siente que tiene que demostrar un poco más para que su trabajo y sus decisiones sean reconocidos con la misma naturalidad.

También he tenido que aprender a compatibilizar distintas facetas de mi vida: la profesión, el liderazgo de un equipo, la familia y la maternidad. No siempre es fácil encontrar ese equilibrio y, con el tiempo, he comprendido que no se trata de hacerlo todo perfectamente, sino de establecer prioridades y rodearse de un buen equipo.

He aprendido que el crecimiento de un despacho no depende únicamente del conocimiento jurídico. También requiere liderazgo, organización, capacidad para delegar, visión empresarial y mucha constancia.

Nada de lo que hemos conseguido ha sido inmediato. Ha sido el resultado de muchos años de trabajo, aprendizaje y del compromiso de intentar hacer siempre las cosas con honestidad.

8. Desde su experiencia, ¿qué errores cometen con mayor frecuencia los migrantes cuando inician sus trámites de residencia, nacionalidad o regularización?

El principal error es actuar sin planificación.

Muchas personas presentan la primera solicitud que encuentran porque un familiar realizó ese trámite, porque alguien se lo recomendó o porque vieron un caso parecido en internet. Sin embargo, cada proyecto migratorio es diferente.

La residencia adecuada para una persona puede ser completamente equivocada para otra. Depende de sus circunstancias, de su familia, de sus recursos económicos, de su profesión y de lo que quiera conseguir en España a medio y largo plazo.

Otro error muy habitual es acudir a un profesional cuando el problema ya existe: cuando se ha presentado mal una solicitud, ha vencido un plazo o se ha recibido una denegación. En muchas ocasiones, una buena planificación desde el comienzo puede evitar meses o incluso años de dificultades.

También es importante no ocultar información al abogado. Para diseñar una buena estrategia necesitamos conocer toda la situación, incluso aquellos aspectos que la persona considera negativos o poco relevantes.

9. Usted trabaja diariamente con personas que buscan construir un futuro mejor. ¿Qué lecciones le han enseñado los migrantes latinoamericanos sobre resiliencia, esfuerzo y capacidad de adaptación?

Me han enseñado que el ser humano tiene una capacidad extraordinaria para volver a empezar.

He visto personas llegar con una maleta y, años después, crear empresas, comprar una vivienda, formar una familia, desarrollar una profesión y generar empleo.

También he aprendido que emigrar exige mucha valentía. Dejar el propio país implica renuncias, separaciones, incertidumbre y una gran capacidad de adaptación. Detrás de cada persona migrante existe una historia que no siempre se ve: alguien que dejó una profesión, una familia, una posición social o una vida construida para comenzar nuevamente desde abajo.

Por eso, cada logro tiene un valor especial. Los migrantes latinoamericanos me han enseñado que la resiliencia no consiste únicamente en resistir las dificultades, sino en tener la capacidad de transformarlas en una nueva oportunidad.

10. Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría enviar a las mujeres migrantes que sueñan con desarrollar una carrera profesional, emprender o liderar proyectos en España sin renunciar a sus raíces?

Les diría que no deben sentir que tienen que elegir entre sus raíces y su futuro.

Es posible construir una vida plena en otro país, integrarse y aprovechar las oportunidades que ofrece, sin dejar de sentirse orgullosa del lugar del que una viene.

También les diría que no tengan miedo de prepararse, de emprender, de expresar sus ideas y de ocupar espacios de liderazgo. Habrá dificultades y momentos de duda, pero el talento, la disciplina y la perseverancia terminan abriendo puertas.

Yo soy el resultado del esfuerzo de una familia que decidió emigrar buscando nuevas oportunidades y, especialmente, del ejemplo de una madre que tuvo la valentía de comenzar de nuevo junto a sus hijas.

Mi historia me ha enseñado que los sueños requieren trabajo, preparación y constancia, pero también que son posibles cuando se construyen sobre valores firmes y cuando una no olvida de dónde viene.