Opinión
Más de 1,17 millones de alumnos extranjeros estudian ya en España. Su llegada exige inversión y plantea retos a colegios y administraciones, pero en un país con cada vez menos nacimientos también abre una pregunta mucho más importante: ¿estamos viendo a estos niños como un gasto de hoy o como parte de la generación que sostendrá la economía de mañana?
Opinión
Después de más de dos décadas observando desde los medios la transformación de nuestra comunidad, tengo una certeza: hemos pasado de venir a España buscando una oportunidad a formar parte activa de la España que se está construyendo. Y ese cambio trae consigo también una enorme oportunidad social, empresarial y económica que todavía no hemos terminado de dimensionar.
