1. Para quienes aún no la conocen, ¿quién es Sara Chávez y cómo se describiría a nivel personal y profesional?
Soy una mujer salvadoreña que aprendió que la vida puede cambiar de un momento a otro. Antes que empresaria o directora editorial, soy madre. Esa es la faceta que más me define y también la que más me ha enseñado.
Profesionalmente me considero una mujer perseverante. Nunca he tenido miedo de empezar de nuevo, aunque eso significara hacerlo desde cero en otro país o en circunstancias muy difíciles. He sabido adaptarme al entorno y a la situación donde la vida me ha puesto. Creo profundamente en el trabajo, en la empatía y en el poder de las historias para transformar vidas.
2. ¿Cómo ha sido su historia migrante y qué la llevó a establecerse en Barcelona?
Mi historia como migrante comenzó en 2002, después de los terremotos que afectaron a El Salvador. Como muchas personas, tuve que salir de mi país buscando oportunidades para darles un mejor futuro a mis hijos. Viví diez años en Estados Unidos trabajando muy duro, con la ilusión de regresar algún día. Cuando volví a El Salvador pensé que por fin empezaría una etapa de estabilidad, pero la violencia me arrebató a mi hijo y nos obligó a huir nuevamente.
Barcelona no fue un destino planeado; fue un lugar donde buscábamos seguridad y la oportunidad de empezar de nuevo. Llegué con mi hija sin conocer a nadie, con mucho miedo, pero también con la esperanza de reconstruir nuestra vida.
3. ¿Cómo ha sido su trayectoria profesional a lo largo de estos años y qué experiencias considera que más han marcado su camino?
He trabajado en todo lo que ha sido necesario. En Estados Unidos desempeñé distintos empleos para sacar adelante a mi familia. En El Salvador emprendí con un centro de nutrición y luego un restaurante, proyectos que crecían muy bien hasta que la tragedia cambió nuestro destino.
En España también empecé desde abajo. Trabajé cuidando personas mayores, como cajera y camarera, hasta incorporarme a un corporativo jurídico, donde aprendí muchísimo a nivel profesional. Cada empleo me enseñó algo diferente, pero, sobre todo, me enseñó a valorar la dignidad del trabajo y a no avergonzarme nunca de comenzar otra vez.
La mayor experiencia que ha marcado mi camino ha sido el hecho de perder todo lo que creías seguro, perderlo y volver a empezar. Lo he hecho tres veces y cada inicio ha sido un aprendizaje, un reconocimiento personal de la capacidad de resiliencia del ser humano.
4. En su vida ha enfrentado momentos muy difíciles. ¿Cómo han influido esas experiencias en la mujer que es hoy?
Perder a un hijo es algo para lo que nadie está preparado. Ese dolor nunca desaparece. Uno aprende a convivir con él, pero siempre está presente.
Durante mucho tiempo pensé que jamás volvería a sentir ilusión por un proyecto. Sin embargo, esas experiencias me hicieron más sensible frente al sufrimiento de otras personas. Hoy escucho más, juzgo menos y entiendo que detrás de cada mujer existe una historia que muchas veces nadie conoce. Esa ha sido una de las mayores lecciones de mi vida. Aprendes a ver la vida de diferente forma e intentas vivir al máximo cada día.
5. ¿Hubo algún momento en el que sintió que debía darle un nuevo propósito a todo lo que había vivido? ¿Cómo fue ese proceso?
Sí. Ese momento llegó cuando empecé a asistir a grupos de apoyo para madres que también habían perdido a sus hijos. Allí descubrí que el dolor no tenía una sola cara. Había mujeres de diferentes profesiones, edades y condiciones sociales, pero todas compartíamos la misma lucha por seguir viviendo.
Comprendí que era necesario un medio donde todas pudiéramos ser vistas y escuchadas. Ahí entendí que estas historias no podían quedarse solo en el dolor; tenían que convertirse en inspiración y propósito.
6. ¿Cómo nació la idea de crear Revista Mujeres de Élite y qué significa este proyecto para usted?
La Revista Mujeres de Élite nació precisamente de esa necesidad de dar voz a mujeres que muchas veces pasan desapercibidas. Quería crear un espacio donde no importara solamente el éxito profesional, sino también la historia que existe detrás de cada logro, porque muchas, pese a ese sufrimiento que nadie veía ni conocía, éramos capaces de levantarnos cada día y continuar. Era necesario construir una plataforma donde las mujeres pudieran ser vistas y escuchadas.
Para mí no es simplemente una revista. Es un proyecto de vida. Es la manera que encontré de transformar el sufrimiento en algo que pueda inspirar, conectar y reconocer el valor de tantas mujeres extraordinarias.
7. ¿Cuál es la misión de la revista y qué tipo de historias busca visibilizar a través de ella?
Nuestra misión es visibilizar a mujeres que inspiran desde la autenticidad. Nos interesan las historias de liderazgo, emprendimiento, solidaridad, superación y compromiso con la sociedad.
Muchas veces creemos que solo son importantes las personas muy famosas, pero existen miles de mujeres que, desde el anonimato, están cambiando vidas todos los días. Esas son las historias que queremos contar, porque todas tenemos algo que decir y aportar a los demás. Nunca sabes cuál de esas historias impactará a otra mujer, le permitirá verse reflejada y tomar el valor para continuar.
8. Desde su experiencia, ¿cuáles cree que son hoy los principales desafíos que enfrentan las mujeres migrantes cuando intentan reconstruir su vida en otro país?
Creo que el primer desafío es volver a creer en una misma. Cuando una mujer migra deja atrás mucho más que una casa; deja su familia, su identidad, su profesión, sus amistades y, muchas veces, hasta su autoestima.
Después vienen otros obstáculos, como encontrar empleo, regularizar su situación, adaptarse a una nueva cultura o enfrentarse a prejuicios. Pero también creo que las mujeres migrantes tenemos una enorme capacidad de reinventarnos. Somos más fuertes de lo que imaginamos porque no nos queda otra opción que seguir adelante.
9. Después de todo lo que ha vivido, ¿qué la sigue motivando a impulsar nuevos proyectos y cuáles son los próximos retos para Revista Mujeres de Élite y Élite Media Group Internacional?
Lo que me motiva son las personas. Cada vez que una mujer me dice que una entrevista, una portada o una historia le dio confianza para seguir luchando, siento que todo ha valido la pena.
Creo firmemente que en esta sociedad no se nos dará nada. Las mujeres hemos sido relegadas de los espacios de poder, por lo que está en nuestras manos crear esos espacios y posicionarnos como mujeres líderes y agentes de cambio. Debemos trabajar en comunidad para lograr nuestros objetivos y no permitir que el individualismo se interponga, porque juntas somos invencibles.
Hoy seguimos creciendo con nuevas publicaciones y proyectos editoriales porque creemos que aún quedan muchas historias por contar. Nuestro reto es seguir consolidando Élite Media Group Internacional como una plataforma de comunicación que promueva el liderazgo, la cultura, el emprendimiento y el reconocimiento de personas que están generando un impacto positivo en la sociedad.
10. Si pudiera dirigirse a una mujer que hoy atraviesa un momento difícil, ¿qué mensaje le gustaría compartirle desde su propia experiencia?
Le diría que no permita que el peor momento de su vida defina quién es. Yo también pensé que no podría volver a sonreír, que nunca volvería a tener un sueño o un proyecto. Y, sin embargo, aquí estoy.
No existen caminos fáciles ni fórmulas mágicas. Hay días en los que duele mucho, pero también hay días en los que vuelve la esperanza. Lo importante es no dejar de caminar.
Siempre es posible empezar otra vez. Quizá no de la manera que habíamos imaginado, pero sí con una fuerza que nunca supimos que teníamos. Y cuando una mujer decide levantarse, inspira a muchas otras a hacer lo mismo.