1. ¿Quién es Milly Ordóñez? La mujer y la profesional.

Soy una mujer que ha aprendido a transformar cada experiencia en una oportunidad para crecer. Como profesional, soy responsable, comprometida y profundamente respetuosa de la vida de quienes llegan a mí.

Me considero una mujer de luz, pero esa luz no nació de la perfección; nació de las pruebas que me enseñaron a amar más, a escuchar más y a servir desde el corazón.

2. Como migrante, has tenido que comenzar de nuevo en distintos momentos de tu vida. ¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste al dejar tu país y qué aprendiste de esa experiencia?

Sí. Migrar es volver a nacer. El mayor desafío fue dejar atrás una parte de mi historia para descubrir otra versión de mí.

Aprendí que el verdadero hogar no es un lugar, sino la paz que uno lleva en el corazón. Cuando encontré mi verdad interior, entendí que ningún cambio podía quitarme lo que realmente soy.

3. Muchas personas te conocen como astróloga, tarotista y experta en Feng Shui, pero detrás de esa trayectoria hay una historia humana muy profunda. ¿Cuándo descubriste que tu sensibilidad y conexión espiritual podían convertirse en una vocación profesional?

La astrología y el Tarot son mi pasión y también mi arte.

Pero mi sensibilidad nació mucho antes de aprender cualquier técnica. Siento que llegó conmigo desde el vientre de mi madre. Mientras iba creciendo, también crecía mi capacidad de sentir a las personas, comprenderlas y acompañarlas.

Con los años entendí que el mayor conocimiento no está solamente en los astros, sino en el alma humana. Mi misión es recordarles a las personas que todos somos infinitamente abundantes cuando vivimos conectados con nuestro corazón.

4. Has trabajado con artistas, actores y figuras reconocidas del entretenimiento. ¿Puedes mencionarlos y contarnos sobre tu trabajo con ellos?

Por respeto y por ética, prefiero no mencionar nombres.

Lo que sí puedo decir es que he tenido el privilegio de acompañar a personas muy conocidas, pero cuando la puerta se cierra y las cámaras se apagan, todos seguimos siendo seres humanos.

Mi trabajo ha consistido en escuchar, orientar y brindar luz en momentos importantes de sus vidas. Ellos también me han enseñado muchísimo.

Cada encuentro me recuerda que todos necesitamos amor, comprensión y alguien que nos escuche sin juzgarnos. Cada día trabajo en mi interior para convertirme en una mejor persona. Me gusta pensar que soy como una luciérnaga ✨️: no ilumino todo el camino, pero sí puedo regalar un poco de luz a quien la necesita.

5. Uno de los momentos más difíciles de tu vida fue enfrentar una leucemia. ¿Qué recuerdos conservas de aquella etapa y qué cambió para siempre en ti después de superar la enfermedad?

La leucemia cambió mi vida para siempre.

Hoy puedo decir con inmensa gratitud que la superé gracias a Dios, como cada uno lo conciba; al Universo, como yo lo siento; al maravilloso equipo médico de SOLCA Ecuador y a la fuerza que descubrí dentro de mí.

Hubo días de miedo, pero también de mucha fe y esperanza. La leucemia no solo puso a prueba mi cuerpo; despertó mi alma y me enseñó que cada día es un regalo.

Aquella enfermedad llegó para despertar mi conciencia. Comprendí que existe una realidad que nuestros ojos no siempre alcanzan a ver. Viví experiencias tan profundas que todavía me cuesta ponerles palabras.

Cuando la leucemia debilitaba mi cuerpo, sentí que mi alma despertaba. Experimenté una paz inmensa, una conexión indescriptible con el Universo y la certeza de que somos mucho más que un cuerpo. Sentí que mi alma viajaba y regresaba con un propósito: vivir de otra manera.

Desde entonces siento que renací. No soy la misma mujer. Vivo con más amor, más gratitud y con la certeza de que cada día es un regalo.

6. Cuéntanos sobre tu trayectoria profesional en medios de comunicación y cómo pasaste del mundo de los reflectores al mundo espiritual.

Desde muy pequeña soñaba con las cámaras y los escenarios. La vida fue poniendo en mi camino personas extraordinarias que me enseñaron disciplina, creatividad, comunicación y, sobre todo, humanidad.

En Bogotá, el Universo me sorprendió rodeándome de artistas y grandes profesionales. Ecuador me brindó bellas oportunidades y apoyo.

Con el tiempo entendí que los reflectores iluminan por fuera, pero el trabajo espiritual ilumina por dentro. Hoy siento que ambos mundos forman parte de mi historia.

7. Mirando hacia atrás, ¿cuál ha sido el logro profesional que más te emociona?

Más que un logro, me emociona haber dejado una huella bonita en las personas que conocí.

He trabajado en medios nacionales e internacionales, pero lo que más agradezco no son las cámaras, sino el cariño que recibí y todo lo que aprendí de quienes confiaron en mí.

La gratitud es el idioma con el que intento vivir todos los días.

8. ¿Cuál es tu historia de migración a España? ¿Por qué decides migrar?

Desde los siete años, mi vida estuvo llena de viajes entre Venezuela y Pasto, en Colombia, donde también crecí.

Después, Ecuador me recibió y siento que allí volví a nacer.

España llegó como un nuevo llamado del destino. Siempre he sentido curiosidad por conocer otras culturas, aprender y seguir creciendo.

Además, llevo en mi corazón unas raíces canarias heredadas por la familia de mi madre, y uno de mis sueños es encontrarlas algún día.

9. ¿Qué mensaje les darías a quienes hoy están viviendo el proceso de migrar? Nunca pierdan su esencia.

Las dificultades existen en cualquier lugar del mundo, pero también existen las oportunidades.

No permitan que las circunstancias apaguen su espíritu.

Cada cambio trae una enseñanza. Cada caída nos prepara para levantarnos más fuertes.

Dios, como cada uno lo sienta, o el Universo, como yo lo vivo, siempre nos entrega herramientas para seguir adelante.

Crean en ustedes. Reinvéntense todas las veces que sea necesario. Porque la resiliencia también es una forma de amor propio.

10. Si pudieras hablar con aquella Milly que llegó a un nuevo país, enfrentó una enfermedad y no sabía qué le esperaba, ¿qué le dirías?

Le diría: Sigue caminando. No tengas miedo. Confía en Dios, como tú lo sientes, y en el Universo, que siempre ha guiado tus pasos.

Todo lo que hoy parece una prueba, mañana será el testimonio que inspire a otras personas.

Y el sueño que todavía me queda por cumplir es seguir llevando esperanza. Quiero que, cuando alguien se cruce conmigo, recuerde que siempre existe una luz, incluso en los momentos más oscuros.

Porque la vida no comienza mañana. La vida es aquí, la vida es ahora... la vida es ya.