Hay algo que cambió para quienes llegamos de América Latina y conseguimos la nacionalidad española: ahora podemos votar en las elecciones generales del país donde vivimos. Durante años trabajamos, pagamos impuestos y vimos cómo se tomaban decisiones que afectaban a nuestras familias sin tener la posibilidad de intervenir en las urnas. Hoy esa posibilidad existe. No deberíamos tratarla como un detalle menor.

El 29 de noviembre elegiremos a los 350 diputados del Congreso y a los senadores que se votan directamente. Después será el Congreso quien decida quién preside el Gobierno. En la primera votación de investidura hacen falta 176 apoyos; en una segunda, más votos a favor que en contra. Por eso, cuando un partido anuncia que va a ganar, todavía queda una pregunta por responder: ¿con qué apoyos podría gobernar?

A mí me interesa otra pregunta, más cercana a nuestra vida diaria: ¿sabemos qué propone cada partido y qué hizo cuando tuvo ocasión de gobernar? En campaña sobran las frases contundentes, los enfrentamientos y los vídeos de unos segundos. Leer un programa electoral exige algo más de tiempo, pero también ayuda a distinguir una propuesta de un simple eslogan.

Pensemos en la vivienda. El PSOE defiende ampliar la oferta pública y mantener medidas de regulación del alquiler. El PP insiste en construir más, agilizar los trámites y facilitar el acceso mediante incentivos fiscales. Vox propone rebajas de impuestos y prioridad nacional en determinadas ayudas y viviendas públicas. Frente Amplio y Podemos defienden una intervención mayor sobre los precios del alquiler y más protección para los inquilinos. Son posiciones que los partidos han expuesto hasta ahora; habrá que examinar los detalles de sus programas para el 29N cuando estén completos.

Las diferencias son importantes, pero por sí solas no responden a lo esencial. ¿Cuántas viviendas se construirían? ¿En qué ciudades? ¿Con qué presupuesto? ¿Qué medidas son competencia del Gobierno y cuáles dependen de los ayuntamientos o las comunidades autónomas? Y, sobre todo, ¿qué resultados obtuvieron quienes ya gobernaron?

Lo mismo deberíamos preguntar sobre los salarios, los autónomos, la sanidad, las pensiones y la educación. Las políticas migratorias nos importan, claro que sí, pero nuestra vida en España no se reduce a un expediente de extranjería. Somos trabajadores, comerciantes, profesionales, padres, madres, estudiantes y jubilados. Tenemos preocupaciones distintas y también ideas políticas distintas. No existe una papeleta que represente automáticamente a todos los latinoamericanos.

Para votar en estas elecciones generales hace falta tener la nacionalidad española, haber cumplido 18 años el día de la elección, conservar el derecho de sufragio y figurar en el censo electoral. La residencia legal, por muchos años que se lleve aquí, no basta. Quien tenga dudas sobre sus datos o el lugar donde debe votar puede consultar la información del Instituto Nacional de Estadística.

Desde esta columna no voy a decir a nadie qué partido debe elegir. Sí creo que tenemos que pedir explicaciones a todos: a quienes gobiernan, por lo que han hecho, y a quienes aspiran a gobernar, por lo que prometen hacer. Los programas se pueden leer, las cifras se pueden comprobar y las decisiones se pueden discutir sin convertir cada conversación en una pelea.

Muchos vinimos a España pensando primero en conseguir un empleo, alquilar una casa y sacar adelante a la familia. Con los años esa vida se ha hecho nuestra. Aquí están nuestros hijos, nuestros negocios, nuestros vecinos y nuestros proyectos. Si ya participamos cada día en la sociedad española, merece la pena participar también en las decisiones sobre su futuro.

El 29 de noviembre cada uno elegirá según sus convicciones. Yo solo pido algo antes de llegar a la urna: leamos, comparemos y no entreguemos nuestra confianza sin hacer preguntas. El voto es nuestro. La decisión también.