Nacida en La Habana, Cuba, Deyanira Aday Danger, de 34 años, llegó a España en 2019 con el propósito de explorar nuevas oportunidades y construir una vida diferente. Su trayectoria había transitado por la música, el deporte y la repostería, pero fue en 2022 cuando una experiencia inesperada despertó su vocación por la pintura.

Desde entonces, ha desarrollado un lenguaje artístico propio mediante el carboncillo y el acrílico, con especial atención a los rostros femeninos, la identidad y las emociones. Su creatividad también la ha llevado al mundo editorial con Pequeños Universos, un proyecto que invita a los niños a colorear, hacerse preguntas y descubrir nuevas formas de aprender.

En esta entrevista con Periódico Latino, Deyanira comparte su experiencia migratoria, el proceso de descubrirse como artista, su conexión con Valencia y los desafíos de construir una carrera en el mundo del arte.

1. Deyanira, tu trayectoria reúne experiencias personales y profesionales muy diferentes. ¿Quién eres y cómo describirías el camino que te ha llevado hasta convertirte en artista visual?

Soy una mujer cubana de 34 años, nacida en La Habana. Mi camino hasta llegar a la pintura ha sido diverso, lleno de etapas, intereses y experiencias diferentes.

Desde pequeña fui una niña más bien tranquila. Me gustaba leer libros de cuentos, dibujar y hacer actividades por mi cuenta. Con cinco años ya sabía leer y escribir, y también tocaba el piano de oído. Llegaron a proponerme presentarme a las pruebas de acceso a la Escuela de Música Alejandro García Caturla, pero decidí que prefería ir al colegio con mis amigos y disfrutar de otras actividades propias de mi edad.

Tres años después me adentré en el deporte y practiqué voleibol durante buena parte de mi juventud. Más adelante me formé en cocina y pastelería y trabajé por cuenta propia en Cuba.

En 2019 emigré a España y comencé una nueva etapa de mi vida. Fue en 2022 cuando la pintura llegó de una manera inesperada y empezó a abrirse camino hasta convertirse en una parte importante de mi vida.

2. En 2019 decidiste emigrar de Cuba a España. ¿Qué te motivó a dar ese paso, cómo viviste el proceso de adaptación y qué significó para ti comenzar una nueva etapa lejos de tu país?

Mi decisión de emigrar a España en 2019 nació de una sensación muy personal: sentía que en Cuba mi futuro se había quedado limitado, que estaba estancada y que aquel ya no era mi lugar. Y eso no significaba que no tuviera motivos para quedarme. Allí tenía mi vida, a mi familia, a mis padres y todo lo que formaba parte de mí. Pero, a pesar de tener todo eso, no me sentía bien conmigo misma ni con el entorno en el que vivía. Sentía que necesitaba algo más, explorar otras posibilidades, conocer cosas nuevas y darme la oportunidad de descubrir qué había más allá de lo que conocía.

Emigrar fue una decisión importante, porque implicaba dejar atrás muchas cosas que quería, pero también apostar por mí y por la posibilidad de construir una vida diferente. La adaptación tuvo sus dificultades y empezar de nuevo no siempre fue fácil. Tuve que buscar oportunidades, probar caminos distintos y aprender a desenvolverme en una realidad nueva.

Con el tiempo he comprendido que empezar de cero no significa llegar sin nada, porque uno lleva consigo su historia, sus recuerdos y sus raíces. Precisamente, esa experiencia conecta mucho con una canción que escribí, Raíz a cuestas, en la que hablo de todo lo que uno lleva consigo al marcharse y de esa capacidad de volver a empezar una vez más desde cero.

Hoy entiendo que emigrar fue mucho más que cambiar de país: fue darme la oportunidad de buscar mi lugar, crecer y descubrir posibilidades que quizá nunca habría conocido si me hubiera quedado donde estaba.

3. Tu acercamiento a la pintura comenzó en 2022, cuando decidiste crear un cuadro para tu casa. ¿Cómo recuerdas aquel momento y en qué punto descubriste que el arte podía convertirse en algo más que una afición?

Mi relación con el arte viene desde pequeña. En el colegio disfrutaba mucho las clases de Educación Artística y las manualidades. Unos meses antes de emigrar a España, también tuve la oportunidad de asistir durante un breve tiempo a un taller impartido por el pintor cubano Maisel López. No pude profundizar demasiado porque poco después me trasladé a España, pero fue una experiencia que disfruté mucho.

Sin embargo, no fue hasta 2022 cuando la pintura empezó a ocupar un lugar importante en mi vida. Mi esposo quería un cuadro para el comedor de casa y yo no quería tener una obra como las que se suelen encontrar en las tiendas de decoración. Quería algo diferente, algo propio. Así que recuperé un dibujo que tenía guardado y lo transformé en un díptico sobre lienzo. Aquella fue mi primera obra y todavía hoy sigue colgada en el comedor de casa.

A partir de ahí, algo se despertó en mí. Empezaron a surgir ideas, sentía cada vez más ganas de crear y me pasaba horas observando dibujos y obras de otros artistas, buscando inspiración para desarrollar mis propias propuestas. Creo que esa inquietud artística siempre estuvo dentro de mí; simplemente necesitaba encontrar el momento y la oportunidad para desarrollarla.

Con el tiempo empecé a plantearme la posibilidad de llevar la pintura más allá de una afición y convertirla en un camino profesional. Soy consciente de que no es fácil hacerse un lugar en el mundo artístico, donde hay tantas personas con talento, pero también pienso que, si no lo intentas, no insistes y no te atreves a dar el paso, nunca sabes hasta dónde puedes llegar. Siempre he sido una persona de tirar hacia delante, así que decidí apostar por ello. Todavía estoy construyendo ese camino, aprendiendo y buscando mi lugar, pero tengo claro que quiero seguir intentándolo.

4. Las mujeres ocupan un lugar central en tus obras, especialmente a través de sus rostros y miradas. ¿Qué te inspira de la figura femenina y qué historias, emociones o mensajes buscas transmitir mediante tus retratos?

Siempre me ha atraído la figura femenina, especialmente los rostros y las miradas, por todo lo que pueden transmitir sin necesidad de palabras.

Durante mucho tiempo he sido una persona más bien introvertida y algo tímida a la hora de expresarme verbalmente. Aunque con los años he ido cambiando en ese sentido, siento que la pintura se ha convertido en una forma de expresar aquello que a veces me cuesta poner en palabras. A través de mis obras puedo transmitir emociones, sensaciones y situaciones que vivimos en el día a día, especialmente las mujeres.

En mis cuadros hay una presencia importante de mujeres negras, algo que también está relacionado con mi identidad y mi manera de ver el mundo. Me interesa representar diferentes formas de ser y de sentir, mostrando no solo la fuerza y el carácter, sino también la sensibilidad, la serenidad y la vulnerabilidad que forman parte de nosotras.

Cuando pinto un rostro, no busco únicamente reproducir sus rasgos físicos. Quiero captar algo que vaya más allá de la apariencia, algo que pueda despertar una emoción o generar una conexión con quien observa la obra. Para mí, la pintura es también una manera de comunicarme con los demás, incluso cuando no necesito decir una sola palabra.

5. Trabajas principalmente con carboncillo y pintura acrílica. ¿Cómo ha sido tu proceso de aprendizaje y de construcción de un estilo propio, y de qué manera influyen tus raíces cubanas y tus experiencias en España en tu expresión artística?

Deyanira Aday: de comenzar una nueva vida en España a descubrir su vocación artística

Mi proceso de aprendizaje ha sido completamente autodidacta. He aprendido observando, investigando y viendo muchísimos vídeos de personas que dibujan y pintan. Al principio trabajaba únicamente con acrílico, porque el color tiene una fuerza visual que siempre me ha atraído. Sin embargo, cuando probé el carboncillo, descubrí que me resultaba más fácil construir los rostros y captar las expresiones que buscaba.

Fue entonces cuando se me ocurrió combinar ambos materiales. Investigué si otros artistas habían explorado esa combinación y, aunque encontré algunas referencias, quise experimentar y encontrar mi propia manera de trabajar. Con el tiempo, esa combinación de carboncillo y acrílico se ha convertido en una de las señas de identidad de mi obra. Para mí, cada material aporta algo diferente y disfruto buscando el equilibrio entre ambos.

Mis raíces cubanas también tienen un peso importante en lo que hago. Mi interés por representar a mujeres negras está relacionado con nuestra identidad, nuestra historia y todo lo que hay detrás de ella, incluidas las huellas de la esclavitud y la historia colonial. También me han marcado algunas experiencias personales y situaciones de trato despectivo hacia personas negras que he presenciado o conocido a través de otras personas.

En ese sentido, mi obra es también una forma de reivindicación. A través de los rostros y, especialmente, de las miradas, quiero transmitir identidad, presencia y carácter. En alguna ocasión me han cuestionado por qué no pintaba otros temas, pero esos comentarios, lejos de hacerme abandonar mi camino, me impulsaron a crear todavía más. Algunas de las obras que surgieron después tuvieron una acogida incluso mejor que las anteriores, y eso me hizo sentir muy feliz y reafirmarme en lo que estaba haciendo.

En cuanto a mi experiencia en España, forma parte de mi recorrido personal y de la mirada con la que hoy interpreto el mundo. Sigo aprendiendo, experimentando y desarrollando mi lenguaje artístico, con la intención de que mis obras hablen por sí mismas y dejen una huella en quien las contempla.

6. Has participado en exposiciones artísticas y presentado obras como «Reina del Casal». ¿Qué han significado estas experiencias para tu desarrollo profesional y cómo ha sido tu acercamiento al panorama artístico y cultural de Valencia?

Para mí, participar en aquella exposición significó muchísimo. Aunque fue una exposición pequeña y no tuvo una gran repercusión, supuso mi primer paso real dentro del mundo artístico y una experiencia que me hizo mucha ilusión.

La oportunidad surgió de una manera bastante espontánea. Un día, paseando por uno de los mercados de Valencia, vi una convocatoria para artistas y decidí presentar mi solicitud. Recibí una respuesta positiva y finalmente participé con cuatro de mis obras. Aquello me emocionó muchísimo y me dio todavía más motivación para seguir creando y explorar hasta dónde podía llegar con mi pintura.

Más adelante nació Reina del Casal, una de mis obras más recientes y un homenaje a la ciudad que me abrió las puertas a un mundo nuevo cuando llegué a España y comencé una vida diferente. Quería expresar mi agradecimiento a Valencia a través de la pintura, y sentí que las Fallas eran una manera muy especial de hacerlo.

La cultura valenciana me parece espectacular, algo verdaderamente único. Me impresiona y admiro profundamente la dedicación, el amor y el sentimiento con los que los valencianos viven sus fiestas y mantienen vivas sus tradiciones. Es algo que va mucho más allá de una celebración: forma parte de su identidad y de su manera de sentir. Estoy muy feliz de haber llegado a una ciudad donde la cultura se vive con tanta pasión y orgullo.

Mi acercamiento al panorama artístico valenciano está siendo un camino de descubrimiento, aprendizaje y nuevas oportunidades. Todavía estoy construyendo mi trayectoria, pero cada experiencia me anima a seguir creando, creciendo como artista y encontrando mi lugar.

7. Además de la pintura, has desarrollado «Pequeños Universos», un libro para colorear que ya está disponible en Amazon. ¿Cómo nació este proyecto y qué te motivó a trasladar tu creatividad al mundo de la literatura y la ilustración infantil?

Deyanira Aday: de comenzar una nueva vida en España a descubrir su vocación artística

Pequeños Universos nació de mi propio proceso artístico, de lo que yo llamo mi «brote artístico». Desde que comencé a pintar, tenía muchas ganas de dibujar una niña, pero durante un tiempo no me atrevía porque sentía que necesitaba adquirir más experiencia con el lápiz, el pincel y las diferentes técnicas.

Cuando descubrí que el carboncillo me resultaba más fácil de manejar y que podía expresar con él lo que buscaba, me animé a dibujar a una de esas niñas. El resultado me gustó tanto que decidí crear una serie de diez dibujos a carboncillo, cada uno inspirado en una emoción de la infancia. Como mi manera de expresarme artísticamente se basa mucho en las miradas y los gestos, quería transmitir esas emociones a través de ellos, sin necesidad de recurrir a las palabras.

Pero no quería que aquellas ilustraciones se quedaran solamente en una serie de dibujos. Cuando todavía me faltaban algunas obras para terminarla, se me ocurrió la idea de convertirlas en un libro para colorear. Me parecía bonito que otras personas pudieran darles vida a través del color y, al mismo tiempo, disfrutar de una actividad creativa.

Empecé a investigar cómo podía desarrollar el proyecto con una inversión pequeña, ya que todavía estoy dando mis primeros pasos en este mundo. También quise que el libro ofreciera algo más que colorear, así que recordé mi propia infancia, a mis maestros y aquellas preguntas que nos hacían pensar, imaginar y desarrollar nuestras capacidades. De ahí surgió la idea de incorporar actividades que estimularan la creatividad y el pensamiento de los niños.

8. Una de las particularidades de «Pequeños Universos» es que, además de las ilustraciones para colorear, incorpora preguntas que invitan a los niños a pensar. ¿Cómo están planteadas estas preguntas, qué tipo de reflexiones propones y qué te gustaría que los niños descubrieran mientras interactúan con el libro?

Deyanira Aday: de comenzar una nueva vida en España a descubrir su vocación artística

Las preguntas surgieron de mi propia curiosidad por la vida, de esas ganas de saber cómo funcionan las cosas, por qué suceden y de aprender constantemente. Quería trasladar esa curiosidad al mundo infantil y encontrar una manera de estimularla a través del juego, el dibujo y la reflexión.

Creo que hoy en día, aunque no ocurre en todos los casos, muchos niños tienen en las pantallas una de sus formas de entretenimiento más habituales. Y, en medio de nuestras responsabilidades y de la falta de tiempo que a veces tenemos los adultos, podemos dejar un poco de lado actividades como sentarnos a dibujar con ellos, colorear, leer o conversar sobre las cosas que les rodean. No lo digo desde la crítica, porque entiendo perfectamente que la vida cotidiana no siempre nos lo pone fácil, sino desde la idea de que también podemos ofrecerles otras formas de entretenerse y aprender.

Por eso quise incorporar preguntas relacionadas con situaciones y temas cotidianos, adaptadas a su mundo y a su edad. Algunas pueden parecer muy sencillas para un adulto, porque ya tenemos experiencias y conocimientos que los niños todavía están adquiriendo. Sin embargo, para ellos pueden convertirse en una oportunidad para observar, hacerse preguntas, imaginar respuestas y descubrir cosas nuevas.

Me gustaría que, mientras colorean y disfrutan del libro, los niños también desarrollen su capacidad de pensar, su imaginación y sus ganas de aprender. Y, sobre todo, que descubran que aprender no tiene por qué ser algo aburrido ni estar limitado al colegio: también puede surgir en casa, jugando, dibujando o simplemente haciéndose preguntas sobre el mundo que les rodea.

9. Desde tu experiencia como artista y creadora de un proyecto editorial infantil, ¿qué papel consideras que pueden desempeñar el arte, la imaginación y las preguntas en el desarrollo de los niños? ¿Qué mensaje te gustaría transmitir también a las familias que utilizan tu libro?

Creo que el arte, la imaginación y la creatividad pueden desempeñar un papel muy importante en el desarrollo de los niños, porque les permiten descubrir de qué son capaces, qué habilidades tienen y qué formas de expresión conectan con ellos. El arte tiene muchas facetas: la pintura, el dibujo, la escritura, el canto, la música… y, a veces, uno empieza haciendo algo que parece una actividad más, sin imaginar que con el tiempo puede convertirse en una pasión.

Desde que comencé mi camino artístico en 2022, he aprendido a no subestimarme y a confiar más en mí misma. He descubierto capacidades que no sabía que tenía y he llegado a crear cosas que antes ni siquiera imaginaba que sería capaz de hacer. Por eso creo que es importante que los niños tengan la oportunidad de experimentar, explorar y descubrir sus propias habilidades sin ponerse límites desde pequeños.

A las familias que compartan Pequeños Universos con sus hijos me gustaría transmitirles que los animen, que los apoyen y que les permitan descubrir aquello que les apasiona. Yo he tenido la suerte de contar con unos padres maravillosos que siempre me han apoyado en las cosas que he querido probar y en las inquietudes que he tenido a lo largo de mi vida. Y creo que ese respaldo puede marcar una gran diferencia.

También es importante enseñarles que no siempre se gana, que no todo sale bien a la primera y que eso no significa que no tengan talento o que deban abandonar. A veces un niño puede desanimarse porque un dibujo no le sale como esperaba o porque no gana un concurso, pero ahí es donde el apoyo y las palabras de ánimo pueden ayudarle a seguir intentándolo.

Yo pasé de pensar que no sabía pintar o dibujar a sentirme orgullosa de las obras que he conseguido crear. Para mí son preciosas, y eso tiene un valor enorme, independientemente de que a todo el mundo le gusten o no. Me gustaría que los niños pudieran crecer con esa misma confianza: que aprendan a valorar lo que hacen, a creer en sus capacidades y a entender que siempre merece la pena explorar aquello que les gusta.

Al final, creo que nuestra labor como adultos es acompañarlos, apoyarlos y darles la oportunidad de descubrir su propio talento y su forma de expresarse, sin imponerles un camino, sino ayudándolos a encontrar el suyo.

10. Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son tus próximos proyectos artísticos y editoriales, qué desafíos encuentras para consolidar tu carrera en España y qué sueños te gustaría hacer realidad a través de tu trabajo?

De cara al futuro, Pequeños Universos se ha convertido en una serie con la que estoy muy contenta y orgullosa. Ha sido un trabajo intenso, que he realizado con mucha dedicación, y actualmente ya está disponible el primer volumen de Pequeños Universos: Cuentos para sentir y soñar. Este libro reúne cinco cuentos ilustrados que nacen también de la serie de dibujos del mismo nombre, pero que esta vez nos acercan a distintas experiencias a través de las historias.

Me gustaría animar no solo a los niños, sino también a los adultos, a leer estos cuentos. Creo que contienen reflexiones que pueden ayudarnos a mirar determinadas situaciones desde otra perspectiva, porque a veces nos complicamos demasiado buscando respuestas cuando quizá necesitamos detenernos y observar las cosas de otra manera.

En cuanto a mi carrera artística, uno de los principales desafíos que encuentro es la falta de oportunidades. Acceder a determinados espacios expositivos puede resultar complicado cuando no dispones de los recursos económicos necesarios, y eso limita las posibilidades de mostrar tu trabajo. Las redes sociales son una herramienta muy potente para dar visibilidad al arte, pero también hay mucha competencia y una enorme variedad de contenidos, por lo que llegar a las personas adecuadas no siempre es fácil.

Mi deseo es poder mostrar mi obra a un público cada vez más amplio y hacerlo de una manera más profesional, encontrando espacios y oportunidades que me permitan seguir creciendo como artista. Sé que es un camino que requiere tiempo, esfuerzo y perseverancia, pero también lo estoy viviendo como una etapa de mucho aprendizaje.

Además de la pintura y los proyectos editoriales, también he escrito algunas canciones que están disponibles en YouTube. Me gusta descubrir nuevas formas de expresión y comprobar que soy capaz de crear cosas que hace unos años quizá ni siquiera imaginaba.

Mi sueño es seguir creando, llegar a más personas a través de mi arte y poder dedicarme a ello de una manera cada vez más profesional. No sé exactamente cuándo llegarán determinadas oportunidades, pero tengo claro que quiero seguir intentándolo, aprendiendo y dando a conocer mi trabajo. Siento que el camino está siendo largo, pero también bonito, y quiero disfrutar de lo que voy descubriendo mientras avanzo.