1) Para quienes aún no la conocen, ¿quién es Janeth Riveros y cómo describiría su trayectoria personal y profesional?

Soy una mujer migrante, lideresa social y gestora comunitaria, comprometida desde hace muchos años con la defensa de los derechos de las personas migrantes, especialmente de las mujeres. Mi trayectoria ha estado marcada por el trabajo en el ámbito asociativo, promoviendo espacios de participación, integración y fortalecimiento del liderazgo femenino.

A nivel profesional, he impulsado y coordinado proyectos sociales y culturales que buscan generar oportunidades, fortalecer el tejido comunitario y visibilizar el aporte de la población migrante a nuestra sociedad. Como presidenta de Casa Perú Valencia, he tenido la oportunidad de liderar iniciativas que fomentan la interculturalidad, la igualdad de oportunidades y la participación ciudadana.

En lo personal, creo firmemente que cada mujer tiene un enorme potencial para transformar su realidad y la de su comunidad cuando cuenta con las herramientas, el acompañamiento y los espacios adecuados. Esa convicción es la que me motiva a seguir trabajando cada día por una sociedad más inclusiva, justa y solidaria.

2) ¿En qué momento decidió pasar de vivir su propia experiencia migrante a convertirse en una persona comprometida con el trabajo asociativo y comunitario?

Mi compromiso con el trabajo asociativo nació de mi propia experiencia como mujer migrante. Cuando llegué a España comprendí que migrar implica mucho más que cambiar de país; significa adaptarse a una nueva cultura, reconstruir redes de apoyo y enfrentar desafíos personales, sociales y laborales. Esa experiencia me permitió entender las dificultades que viven muchas personas migrantes, pero también reconocer su enorme capacidad de resiliencia y de aportar a la sociedad.

Con el tiempo entendí que no bastaba con superar mis propios retos. Sentí la responsabilidad de acompañar a otras personas en ese camino, de crear espacios donde pudieran sentirse escuchadas, orientadas y valoradas. Fue entonces cuando decidí involucrarme en el movimiento asociativo, convencida de que el trabajo comunitario es una herramienta poderosa para generar oportunidades, fortalecer el liderazgo y construir una sociedad más inclusiva.

Desde Casa Perú Valencia he procurado que cada proyecto tenga un impacto real en la vida de las personas, promoviendo la participación ciudadana, la igualdad de oportunidades y el reconocimiento del aporte que las mujeres y la comunidad migrante hacen a nuestro entorno. Hoy ese compromiso sigue siendo mi mayor motivación y la razón por la que impulsamos iniciativas como *Mujeres Migrantes que Transforman*.

3) ¿En qué momento decidió pasar de vivir su propia experiencia migrante a convertirse en una persona comprometida con el trabajo asociativo y comunitario?

No fue una decisión que tomé de un día para otro; fue un proceso que nació de mi propia experiencia como mujer migrante. Al llegar a España viví los mismos desafíos que enfrentan muchas personas: adaptarme a una nueva cultura, reconstruir mi proyecto de vida y superar barreras sociales y laborales. Esa experiencia me hizo comprender que nadie debería recorrer ese camino en soledad.

Con el tiempo entendí que, cuando una persona logra salir adelante, también tiene la responsabilidad de tender la mano a quienes vienen detrás. Fue entonces cuando decidí involucrarme en el trabajo asociativo, porque descubrí que las asociaciones son espacios donde las personas encuentran orientación, apoyo, formación y, sobre todo, un sentido de pertenencia.

Mi compromiso ha crecido con los años porque he visto cómo el trabajo comunitario transforma vidas. Cuando una mujer recupera la confianza en sí misma, conoce sus derechos, desarrolla habilidades de liderazgo y participa activamente en su comunidad, no solo cambia su propia realidad, sino también la de su familia y su entorno. Esa es la razón por la que sigo impulsando proyectos como *Mujeres Migrantes que Transforman*: porque creo firmemente en el poder de la organización, la solidaridad y el liderazgo para construir una sociedad más justa, inclusiva e intercultural.

4) ¿Cómo nació Casa Perú Valencia y qué necesidades de la comunidad peruana identificó que la llevaron a crear este proyecto?

Casa Perú Valencia nació del deseo de crear un espacio de encuentro, justamente después de la pandemia, un espacio de apoyo y representación para la comunidad peruana residente en Valencia. Cuando llegué a España observé que muchas personas migrantes enfrentaban dificultades similares: desconocimiento de los recursos disponibles, falta de orientación, escasas redes de apoyo y pocas oportunidades para participar activamente en la vida social y cultural del territorio de acogida.

Entendimos que era necesario contar con una organización que no solo promoviera la cultura peruana, sino que también acompañara a las personas en su proceso de integración, defendiera sus derechos y fomentara su participación ciudadana. Así nació Casa Perú Valencia, con el compromiso de tender puentes entre culturas y contribuir a una convivencia basada en el respeto, la diversidad y la inclusión.

Con el paso de los años, nuestra labor fue ampliándose. Comenzamos trabajando principalmente con la comunidad peruana, pero pronto vimos que muchas de las necesidades eran compartidas por personas de distintas nacionalidades. Hoy Casa Perú Valencia es un espacio intercultural abierto a toda la comunidad migrante, donde desarrollamos proyectos sociales, culturales y formativos dirigidos a fortalecer la integración, el liderazgo comunitario y la igualdad de oportunidades.

Proyectos como *Mujeres Migrantes que Transforman* son el resultado de ese recorrido. Nacen de escuchar a las mujeres migrantes, de conocer sus desafíos y también su enorme potencial. Nuestro objetivo es ofrecerles herramientas para fortalecer su autoestima, ejercer plenamente sus derechos, asumir roles de liderazgo y convertirse en protagonistas del desarrollo de sus comunidades. Creo que cuando una mujer se fortalece, también fortalece a su familia, a su comunidad y a la sociedad en su conjunto.

5) Casa Perú ha desarrollado iniciativas de integración, participación y acompañamiento a personas migrantes. ¿Cuáles considera que han sido los logros más importantes alcanzados hasta ahora?

Creo que el mayor logro de Casa Perú Valencia ha sido convertirse en un espacio de confianza y referencia para muchas personas migrantes. A lo largo de estos seis años hemos acompañado a cientos de personas en sus procesos de integración, ofreciéndoles orientación, formación y oportunidades para participar activamente en la sociedad valenciana.

También hemos conseguido consolidar una red de colaboración con instituciones públicas, entidades sociales y organizaciones de la sociedad civil, lo que nos ha permitido desarrollar proyectos con un impacto cada vez mayor en ámbitos como la inclusión, la igualdad, la interculturalidad y la participación ciudadana.

Otro logro importante ha sido demostrar que las personas migrantes no solo necesitan apoyo, sino que también tienen mucho que aportar. A través de nuestras actividades hemos impulsado el liderazgo comunitario, el voluntariado y la participación de mujeres y jóvenes, favoreciendo que sean protagonistas de iniciativas que benefician a toda la comunidad.

Pero, si tuviera que resumir nuestro mayor éxito, diría que está en las historias de vida que hemos acompañado: mujeres que han recuperado la confianza en sí mismas, familias que han encontrado orientación en momentos difíciles, personas que hoy lideran asociaciones o participan activamente en la vida social gracias al apoyo recibido. Esas transformaciones son las que realmente dan sentido al trabajo de Casa Perú Valencia y nos motivan a seguir creando oportunidades para una sociedad más inclusiva, solidaria e intercultural.

6) Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy los principales retos que enfrentan los migrantes latinoamericanos cuando llegan a España?

Cada proceso migratorio es diferente, pero hay retos que se repiten con frecuencia. Uno de los principales es la regularización administrativa, porque muchas personas llegan con incertidumbre sobre su situación legal y eso condiciona el acceso al empleo, la vivienda y otros derechos básicos.

Otro desafío importante es la inserción laboral. Muchos migrantes cuentan con una sólida formación y experiencia profesional, pero se encuentran con dificultades para homologar sus títulos o acceder a empleos acordes con su perfil. Esto provoca, en muchos casos, que tengan que empezar de nuevo y aceptar trabajos por debajo de su cualificación.

También está el reto de la integración social y emocional. Migrar implica dejar atrás a la familia, los afectos y las redes de apoyo. Adaptarse a una nueva cultura, construir nuevas relaciones y afrontar la soledad puede ser un proceso complejo, especialmente para las mujeres, que además suelen asumir responsabilidades familiares y de cuidados.

A ello se suman situaciones de desinformación, prejuicios o discriminación que todavía existen y que dificultan una integración plena. Por eso considero que es fundamental seguir promoviendo espacios de acogida, orientación y participación, donde las personas migrantes puedan conocer sus derechos, desarrollar sus capacidades y sentirse parte activa de la sociedad.

Pero también me gusta destacar el otro lado de la migración. Los migrantes latinoamericanos llegan con talento, experiencia, capacidad de trabajo y un enorme deseo de contribuir al país que los recibe. Cuando existen oportunidades y políticas de inclusión, esa diversidad se convierte en una fortaleza para toda la sociedad. Nuestro reto como entidades sociales es precisamente facilitar ese proceso para que la integración sea una oportunidad compartida y no solo un desafío individual.

7) La participación de las mujeres ha sido un elemento destacado dentro de Casa Perú. ¿Qué papel desempeñan las mujeres migrantes en la construcción de comunidad y en los procesos de integración?

Las mujeres migrantes desempeñan un papel fundamental en la construcción de comunidad. En muchos casos son el motor de sus familias, quienes impulsan los procesos de integración, mantienen vivas las tradiciones culturales y, al mismo tiempo, construyen puentes con la sociedad de acogida. Su capacidad de adaptación, resiliencia y solidaridad hace que se conviertan en agentes de cambio dentro de sus comunidades.

Sin embargo, también es cierto que enfrentan desafíos específicos. Además de las dificultades propias de cualquier proceso migratorio, muchas deben conciliar el trabajo con las responsabilidades familiares, superar barreras económicas, sociales o culturales y, en algunos casos, afrontar situaciones de desigualdad o violencia.

Por eso considero que es imprescindible generar espacios donde puedan fortalecer su autoestima, conocer sus derechos, desarrollar habilidades de liderazgo y participar activamente en la vida social. Cuando una mujer tiene acceso a herramientas, formación y redes de apoyo, gana autonomía y confianza para tomar decisiones y contribuir al desarrollo de su entorno.

Desde Casa Perú Valencia creemos firmemente que las mujeres no solo participan en la construcción de comunidad, sino que la lideran. Son ellas quienes organizan iniciativas, movilizan recursos, crean redes de solidaridad y promueven la participación ciudadana. Esa es precisamente la esencia del proyecto *Mujeres Migrantes que Transforman*: reconocer ese liderazgo, potenciarlo y convertirlo en una fuerza capaz de generar cambios positivos para toda la sociedad. Porque cuando una mujer migrante avanza, no avanza sola; avanza con ella su familia, su comunidad y el conjunto de la sociedad.

8) A lo largo de estos años ha conocido cientos de historias de migración. ¿Hay alguna experiencia o testimonio que le haya marcado especialmente y que refleje el valor del trabajo comunitario?

Después de tantos años de trabajo es difícil elegir una sola historia, porque cada persona que llega a nosotros trae consigo un sueño, un desafío y una enorme voluntad de salir adelante. Sin embargo, hay algo que se repite en muchas de esas experiencias: el cambio que se produce cuando una persona deja de sentirse sola y descubre que forma parte de una comunidad que la acompaña.

He conocido a mujeres que llegaron con miedo, con baja autoestima y pensando que no tenían nada que aportar. Con el tiempo, gracias a la formación, al acompañamiento y al apoyo mutuo, las hemos visto recuperar la confianza, liderar actividades, participar en asociaciones e incluso convertirse en referentes para otras mujeres que recién comienzan su proceso migratorio. Ese cambio es profundamente inspirador.

También hemos acompañado a familias que encontraron en Casa Perú Valencia su primer espacio de orientación y acogida. Lo que comenzó como una consulta para resolver un trámite terminó convirtiéndose en una participación activa en proyectos culturales, sociales y de voluntariado. Ver cómo las personas pasan de recibir apoyo a convertirse en quienes apoyan a otras es, sin duda, una de las mayores satisfacciones de nuestro trabajo.

Estas historias nos recuerdan que el verdadero valor del trabajo comunitario no está solo en resolver necesidades inmediatas, sino en generar confianza, fortalecer capacidades y crear redes de solidaridad que permanecen en el tiempo. Cuando una persona descubre que no está sola y que puede aportar a su comunidad, comienza una transformación que beneficia no solo a ella, sino también a toda la sociedad. Ese es el impacto que buscamos cada día desde Casa Perú Valencia.

9) ¿Qué aportes cree que realiza la comunidad peruana y latinoamericana al desarrollo económico, social y cultural de España que quizá no siempre reciben el reconocimiento que merecen?

La comunidad peruana y latinoamericana ha realizado y sigue realizando una contribución muy importante al desarrollo de España. En el ámbito económico, miles de personas trabajan cada día en sectores esenciales como la sanidad, los cuidados, la hostelería, la construcción, el comercio, la educación o el emprendimiento. Con su esfuerzo contribuyen al crecimiento económico, generan empleo y ayudan a sostener servicios fundamentales para la sociedad.

Pero su aporte va mucho más allá de lo económico. En el ámbito social, las personas migrantes enriquecen nuestras comunidades con valores como la solidaridad, el compromiso familiar, la capacidad de adaptación y una gran vocación de servicio. Muchas participan activamente en asociaciones, proyectos de voluntariado y actividades comunitarias que fortalecen la cohesión social y fomentan la convivencia.

En el plano cultural, Latinoamérica ha aportado una enorme riqueza a España a través de su gastronomía, su música, sus tradiciones, su arte y su diversidad. Ese intercambio cultural no solo preserva nuestras raíces, sino que también crea nuevas formas de convivencia y de entendimiento entre diferentes culturas.

Creo que el mayor reto es seguir avanzando hacia una sociedad que no vea a las personas migrantes únicamente desde sus necesidades, sino también desde todo lo que aportan. Reconocer ese talento, esa capacidad de trabajo y ese compromiso es fundamental para construir una sociedad más inclusiva y cohesionada.

Desde Casa Perú Valencia trabajamos precisamente para visibilizar esa contribución y demostrar que la migración no es solo una historia de esfuerzo y superación, sino también una historia de oportunidades, de intercambio y de construcción conjunta. Cuando reconocemos el valor que aporta cada persona, independientemente de su origen, fortalecemos una sociedad más diversa, más justa y más rica en todos los sentidos.

10) Si pudiera enviar un mensaje a los latinoamericanos que están comenzando hoy su camino migratorio en España, ¿qué les diría desde su experiencia como migrante, fundadora y presidenta de Casa Perú Valencia?

Les diría que nunca pierdan la esperanza ni la confianza en sí mismos. Migrar es una de las decisiones más valientes que una persona puede tomar. Implica dejar atrás a la familia, las costumbres y, muchas veces, empezar de cero, pero también es una oportunidad para crecer, aprender y construir un nuevo proyecto de vida.

Mi consejo es que no recorran ese camino solos. Acérquense a las asociaciones, participen en la vida de la comunidad, infórmense sobre sus derechos y no tengan miedo de pedir ayuda cuando la necesiten. Integrarse no significa renunciar a nuestras raíces, sino compartir lo mejor de nuestra cultura mientras aprendemos y contribuimos a la sociedad que nos acoge.

También les diría que crean en su talento y en su capacidad. Los latinoamericanos llegamos con experiencia, valores, cultura y una enorme capacidad de trabajo. Todo eso tiene un valor inmenso y merece ser reconocido. No permitan que las dificultades del inicio definan su futuro.

Si algo me ha enseñado mi propia experiencia como migrante y como presidenta de Casa Perú Valencia es que los desafíos pueden convertirse en oportunidades cuando existe perseverancia, solidaridad y compromiso. Por eso les animo a participar, a construir redes de apoyo y a convertirse también en protagonistas del cambio.

Porque todos, independientemente del país donde hayamos nacido, podemos contribuir a construir una sociedad más inclusiva, más solidaria y más humana. Ese ha sido el propósito de mi trabajo durante todos estos años y es el legado que me gustaría seguir impulsando: que cada persona migrante encuentre no solo un lugar donde vivir, sino también un lugar donde crecer, aportar y sentirse parte de una comunidad.