1. ¿Quién es Marcela Espinosa Fiallos? Para quienes aún no la conocen, ¿cómo se describiría personal y profesionalmente?
Soy una mujer ecuatoriana, migrante, trabajadora y perseverante. Me considero cercana, sencilla y comprometida con los demás.
Actualmente ocupo un puesto de dirección en Banco Pichincha España, pero mi trayectoria incluye empleos muy diversos, como el cuidado de personas mayores. No me gusta decir que empecé «desde abajo», porque todo trabajo es digno.
Cada experiencia me enseñó humildad, responsabilidad y respeto por las personas. Mi cargo no define quién soy; me definen mi historia, mis raíces y mi deseo de ayudar a otros a avanzar.
2. ¿Cuál ha sido su historia migratoria y qué aprendizajes le ha dejado?
Llegué a España con 18 años, impulsada por las circunstancias familiares y la crisis que atravesaba Ecuador. Mi madre emigró para ofrecerme un futuro mejor y siempre me enseñó que la educación era fundamental para salir adelante.
Mientras estudiaba Economía en la Universidad de Murcia, trabajé cuidando personas mayores, en una cadena de comida rápida y como comercial de seguros de vida.
Emigrar me enseñó a reinventarme, a seguir aprendiendo y a no permitir que otros me limiten. No debemos temerle al «no»; debemos prepararnos, insistir e ir siempre en busca del «sí».
3. ¿Qué la llevó a elegir el sector financiero como proyecto de vida profesional?
Mi incorporación al sector financiero fue una suma de coincidencias. Mientras terminaba la carrera de Economía, Banco Pichincha abrió una oficina de representación en Murcia.
Mi madre vio una oficina de «su Banco Pichincha», como ella lo llama, preguntó si necesitaban personal y así comenzó una relación profesional que dura casi 19 años.
Empecé como cajera y después como gestora de clientes. Comprendí que detrás de cada cuenta, crédito o hipoteca existe una persona, una familia y un proyecto de vida. La banca no son solo números; también es escuchar, asesorar y acompañar.
Durante todos estos años también tuve la humildad y la disposición de dejarme formar, escuchar a quienes tenían más experiencia y aprender de ellos. Ahora que tengo a varias personas a mi cargo, soy yo quien debe acompañarlas, formarlas y compartir los conocimientos adquiridos. Sin embargo, para que ese aprendizaje sea posible, también es necesario contar con personas que quieran aprender, se dejen orientar y estén dispuestas a crecer profesionalmente.
4. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar a una posición de dirección?
Ha sido un camino progresivo, basado en el esfuerzo, la formación, la disciplina y la responsabilidad.
Tuve que conocer el sistema financiero español, continuar preparándome, asumir nuevos retos y aprender de otras personas.
Llegar a una posición de dirección es un orgullo, pero también una gran responsabilidad. Dirigir significa acompañar al equipo, ayudarlo a crecer y recordar que los resultados se consiguen con el trabajo de todos.
5. ¿Qué desafíos enfrentan los latinoamericanos al integrarse en el sistema financiero español?
Los principales desafíos son el desconocimiento, la situación documental, la inestabilidad laboral y la falta de historial crediticio en España.
También existe desconfianza hacia las entidades financieras. Por eso es importante explicar los productos con claridad, evitar tecnicismos y comprender la realidad de cada migrante.
La inclusión financiera no consiste solamente en abrir una cuenta, sino en ayudar a las personas a ahorrar, protegerse ante los imprevistos, acceder responsablemente al crédito y construir un patrimonio.
6. ¿Qué errores financieros suelen cometer los migrantes y cómo pueden evitarlos?
Uno de los errores más frecuentes es ahorrar únicamente cuando sobra dinero. También se asumen deudas sin conocer bien sus condiciones o se envían todos los ingresos al país de origen sin reservar un fondo para emergencias en España.
Recomiendo elaborar un presupuesto, separar una cantidad para el ahorro al recibir los ingresos, controlar las deudas y establecer objetivos concretos.
Ahorrar no significa dejar de vivir. Significa organizarse para vivir con mayor seguridad y tranquilidad.
7. ¿Cómo ha evolucionado la relación de Banco Pichincha con la comunidad latinoamericana?
Banco Pichincha siempre ha mantenido una relación cercana con la comunidad ecuatoriana y latinoamericana, porque conoce su realidad, su cultura y sus necesidades.
Hoy acompañamos a nuestros clientes en la construcción de su futuro en España, fomentando el ahorro y ayudándolos a cumplir el sueño español: adquirir su primera vivienda.
Queremos que el acceso a un hogar sea una preocupación menos en su camino y que las familias puedan construir aquí un futuro con mayor estabilidad.
8. ¿Qué mensaje daría a otras mujeres que aspiran a puestos de liderazgo?
Como mujer, latina y migrante, he tenido que demostrar más y superar prejuicios en un sector muy competitivo. Nunca he considerado mis raíces una limitación, sino una fortaleza.
A otras mujeres les diría que se preparen, confíen en sus capacidades y no teman recibir un «no». El liderazgo consiste en escuchar, dar ejemplo y ayudar a crecer a otras personas.
En muchos hogares, gran parte de la crianza recae todavía en la mujer. Por eso debemos educar a mujeres seguras de sí mismas, capaces de escoger compañeros o compañeras de vida, no dueños de sus vidas. Deben saber decir «no», reconocer las banderas rojas y alejarse cuando esté en riesgo su libertad o dignidad.
También está en nuestras manos criar hombres de bien: respetuosos, responsables y empáticos; hombres que valoren a las mujeres y no sean «princesos» que esperen que todo se lo resuelvan.
9. ¿Qué tendencias observa en el emprendimiento latino en España?
La comunidad latina tiene una enorme capacidad emprendedora. Actualmente vemos proyectos cada vez más planificados, profesionales y adaptados al entorno digital.
La financiación puede ayudar, pero nunca sustituye un buen plan de negocio. Antes de solicitar un crédito, es necesario conocer el mercado, calcular los costes y analizar la capacidad de devolución.
También debemos apoyarnos como comunidad. Hay que alegrarnos cuando un compatriota, paisano o pana abre un negocio, recomendarlo y consumir sus productos o servicios. Cuando las cosas no van bien, debemos ser esa red de apoyo que siempre se necesita, incluso antes de que nos la pidan.
10. ¿Qué mensaje enviaría a los latinoamericanos que están construyendo una nueva vida en España?
Les diría que nunca se avergüencen de empezar de nuevo. El primer empleo en España no define nuestro valor ni determina hasta dónde podemos llegar.
Debemos prepararnos, perseverar y no temerle al «no». Hay que continuar hasta encontrar el «sí», conservar nuestras raíces y apoyarnos entre todos.
Tampoco debemos permitir que nuestros hijos se avergüencen de sus orígenes. Tenemos una historia que construir en España, pero debemos criarlos con los buenos valores que nos enseñaron.
Decir «buenos días», «por favor» y «gracias» debe ser nuestro sello dondequiera que vayamos. Aunque pensemos que a algunas personas nativas pueda incomodarles o parecerles extraño, no debemos perder esas costumbres.
Con formación, disciplina, humildad y apoyo mutuo, podemos transformar las dificultades en oportunidades y construir un futuro del que sentirnos orgullosos.