Gina Hinojosa ganó las elecciones a la gobernación de Texas celebradas este 3 de noviembre y se convertirá en la primera latina en dirigir el estado. La demócrata derrotó al republicano Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato, en uno de los resultados más destacados de las elecciones de medio mandato de Estados Unidos. Abbott reconoció la derrota y felicitó a su rival.
Su triunfo devuelve a los demócratas una gobernación que no ganaban desde 1990, cuando fue elegida Ann Richards. Para la representación latina, supone la llegada de una mujer de raíces mexicanas al frente del segundo estado más poblado del país.
De la frontera a la política estatal
Hinojosa creció en el valle del Río Grande, en la frontera entre Estados Unidos y México. Es hija de una inmigrante mexicana y ha desarrollado su trayectoria política en Texas, donde representa a un distrito de Austin en la Cámara de Representantes estatal desde 2017.
Estudió en la Universidad de Texas y se formó como abogada en la Universidad George Washington. Su carrera profesional comenzó en el ámbito de los derechos civiles y laborales, representando a trabajadores y organizaciones sindicales.
Su entrada en el servicio público estuvo vinculada a la educación: llegó a la junta escolar de Austin con una plataforma contraria al cierre de escuelas y posteriormente la presidió. Desde la legislatura estatal, mantuvo la financiación de la enseñanza pública entre sus principales prioridades.
Educación y economía familiar
Durante la campaña, Hinojosa defendió una mayor inversión en las escuelas públicas y mejores salarios para el profesorado. También se opuso al programa de bonos escolares impulsado por Abbott para financiar el acceso a centros privados.
El coste de vida fue otro de sus ejes, junto con las críticas a la influencia de grandes empresas y multimillonarios en las decisiones del estado. Además, reclamó restricciones a la expansión de los centros de datos por su elevado consumo energético y sus consecuencias para las comunidades.
Una victoria con desafíos por delante
La gobernadora electa afrontará el reto de convertir sus promesas en políticas en una legislatura donde los republicanos mantienen la mayoría. Esa composición condicionará la negociación de sus propuestas, aunque el cargo le otorgará capacidad de veto sobre las leyes.
Su elección marca un hito para la presencia latina en las instituciones estadounidenses.
