El movimiento sísmico se produjo durante la madrugada frente a la isla de Flores, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) situó el terremoto a unos 30 kilómetros al noreste de Mbay, en Nagekeo, y a una profundidad de aproximadamente 15 kilómetros.
La poca profundidad del terremoto contribuyó a que la sacudida se sintiera con intensidad en diferentes puntos de la región. El temblor sorprendió a numerosos residentes mientras dormían y provocó escenas de pánico, con personas abandonando sus viviendas y buscando zonas más elevadas ante el temor de un tsunami.
Alerta de tsunami y olas de hasta 94 centímetros
Tras el terremoto, las autoridades indonesias activaron una alerta de tsunami para diferentes áreas costeras. La BMKG confirmó posteriormente variaciones del nivel del mar en varios puntos.
En Maurole-Ende se registró una ola de aproximadamente 94 centímetros, mientras que en Bulukumba alcanzó 54 centímetros; en Kewapante-Sikka, 38 centímetros; en Labuan Bajo, 36 centímetros, y en otras localidades se detectaron elevaciones menores.
Después de varias horas de vigilancia, la BMKG levantó la alerta de tsunami a las 07:30, hora local, al considerar que ya no existía un riesgo significativo para las zonas costeras.
Al menos 38 fallecidos
El balance de víctimas ha aumentado a medida que los equipos de emergencia han conseguido llegar a las localidades más afectadas. Los últimos reportes sitúan en al menos 38 el número de fallecidos y en 13 los heridos, aunque las autoridades advierten que las cifras siguen siendo provisionales.
Entre las áreas afectadas se encuentran Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental. Uno de los episodios más graves se produjo en la localidad de Reok, donde un deslizamiento de tierra provocado por el terremoto dejó 16 personas fallecidas.
Algunas víctimas quedaron atrapadas bajo viviendas y otras estructuras que colapsaron durante la madrugada.
Más de 2.000 personas desplazadas El terremoto también ha provocado importantes daños materiales. Viviendas, edificios públicos y otras infraestructuras han resultado destruidos o seriamente afectados.
En Nagekeo, una de las zonas más próximas al epicentro, alrededor de 2.000 residentes tuvieron que abandonar sus hogares. También se han registrado problemas de comunicación, cortes de electricidad y deslizamientos que dificultan el acceso de los equipos de emergencia.
La carretera Trans-Flores, una de las principales vías de comunicación de la isla, ha quedado bloqueada en algunos puntos debido a los desprendimientos, complicando las operaciones para trasladar personal y ayuda humanitaria.
Las autoridades han desplegado helicópteros y embarcaciones para apoyar las operaciones de rescate y llevar suministros a comunidades de difícil acceso.
Continúan las réplicas
Después del terremoto principal se han registrado numerosas réplicas en la región. Las autoridades mantienen la vigilancia y han pedido a la población permanecer atenta a la información oficial y evitar entrar en edificios que presenten daños estructurales.
El terremoto se sintió no solo en diferentes puntos de Nusa Tenggara Oriental, sino también en Nusa Tenggara Occidental y zonas de Sulawesi del Sur.
La magnitud y ubicación del sismo vuelven a poner el foco sobre la elevada actividad tectónica de Indonesia, situada en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, donde convergen varias placas tectónicas y son frecuentes los terremotos y las erupciones volcánicas.
Flores recuerda el devastador terremoto de 1992
La tragedia revive además el recuerdo del terremoto que golpeó Flores en 1992. Aquel sismo, de magnitud 7,5, generó un tsunami y dejó alrededor de 2.500 fallecidos en la región.
Por el momento, las operaciones de búsqueda y rescate continúan este sábado en las zonas afectadas por el nuevo terremoto. Las autoridades siguen evaluando los daños y el número de víctimas podría variar conforme los equipos logren acceder a comunidades que permanecen parcialmente incomunicadas.