La imagen habitual de una mesa de restaurante con pequeñas bolsitas de azúcar, sobres de salsas o envases individuales de determinados condimentos tiene los días contados en la Unión Europea. El Reglamento (UE) 2025/40, conocido como Reglamento de Envases y Residuos de Envases, establece restricciones para determinados formatos de envases de un solo uso con el objetivo de reducir la generación de residuos.

En el sector de la hostelería y la restauración, la normativa contempla la restricción, a partir del 1 de enero de 2030, de determinados envases de plástico de un solo uso utilizados para raciones individuales de condimentos, salsas, leche para el café, azúcar y aliños. La medida contempla excepciones, entre ellas determinados alimentos preparados para llevar y situaciones en las que existan necesidades médicas o de higiene específicas.

El cambio también llegará con fuerza a los hoteles y alojamientos turísticos. El reglamento incluye los pequeños envases de un solo uso destinados a productos cosméticos, higiénicos y de aseo para una reserva individual, como las botellitas de champú, los envases de crema de manos o corporal y las bolsitas que contienen pastillas de jabón.

La filosofía de la nueva regulación es sustituir el modelo de “usar y tirar” por sistemas de reutilización y recarga. De esta manera, los establecimientos deberán avanzar hacia formatos que puedan rellenarse, reutilizarse o integrarse en sistemas de recogida y acondicionamiento para volver a ser utilizados.

La normativa también impulsa el uso de recipientes reutilizables en la comida y bebida para llevar. A más tardar el 12 de febrero de 2028, los establecimientos de hostelería que comercialicen comidas preparadas o bebidas para llevar deberán ofrecer la posibilidad de adquirirlas en envases reutilizables dentro de un sistema de reutilización, con determinadas excepciones para microempresas.

La Comisión Europea ha publicado además un documento de orientación para ayudar a los Estados miembros y a las empresas a interpretar y aplicar las nuevas reglas, especialmente ante las dudas planteadas por los operadores económicos.

El objetivo final es reducir la cantidad de residuos generados por los envases y avanzar hacia una economía más circular. Para los consumidores, el cambio será visible en gestos cotidianos: menos sobres, bolsitas y pequeños envases desechables y más dispensadores, formatos recargables y recipientes reutilizables en restaurantes y alojamientos de toda Europa.