Prichard Colón fue considerado una de las grandes promesas del boxeo puertorriqueño. Su vida cambió radicalmente el 17 de octubre de 2015, durante su pelea contra el estadounidense Terrel Williams, cuando recibió varios golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza.

Tras el combate, Colón se desplomó y fue trasladado de urgencia a un hospital, donde se le diagnosticó un hematoma subdural. Permaneció 221 días en coma y posteriormente quedó con graves secuelas que le impidieron volver a caminar o hablar con normalidad y que hicieron necesaria la atención permanente de su familia.

Su caso conmocionó al mundo del deporte y reavivó el debate sobre la seguridad de los boxeadores y la necesidad de sancionar con mayor rigor los golpes ilegales en la nuca.

Colón dejó un récord profesional de 16 victorias y una derrota en 17 combates, antes de que aquella pelea pusiera fin a su carrera. Con el paso de los años se convirtió en un símbolo de lucha, fortaleza y perseverancia para miles de aficionados al boxeo.

Su fallecimiento vuelve a poner en el centro de la conversación los riesgos que existen en los deportes de combate y deja un profundo pesar entre quienes siguieron durante años la historia de un joven que prometía convertirse en una estrella del boxeo.