La gestión colectiva de contrataciones en origen ya tiene marco oficial para este año. La Orden ISM/1547/2025, publicada en el BOE y en vigor desde el 1 de enero de 2026, regula la GECCO de este ejercicio y mantiene una vía especialmente relevante para sectores que dependen de campañas intensivas, como la agricultura o determinadas actividades de temporada. Es un asunto técnico, sí, pero con consecuencias directas para miles de trabajadores y para empresas que recurren a esta fórmula.

Para la comunidad latina en España, la GECCO interesa por dos razones. La primera es que ordena una parte del empleo temporal que sigue siendo decisivo en varias zonas del país. La segunda es que fija condiciones formales sobre selección, llamamiento, retorno y alojamiento que pueden marcar la diferencia entre un procedimiento garantista y otro más frágil. En este tipo de contratación, la letra pequeña importa mucho.

Qué mantiene la orden de 2026

La norma conserva la lógica de la contratación colectiva en origen y de la migración circular, con formularios, memorias y anexos específicos para solicitudes, prórrogas, cambios de empleador, acreditación de retorno y condiciones de habitabilidad de los alojamientos en campañas agrarias. Ese último punto no es menor. Que el BOE detalle las condiciones de alojamiento muestra hasta qué punto el debate sobre garantías laborales y de vida ya forma parte del diseño del sistema.

En la práctica, la GECCO no afecta a toda la comunidad latina residente en España, pero sí influye en un mercado laboral donde muchas cadenas productivas siguen dependiendo del empleo temporal organizado desde origen. También sirve para medir cómo la administración intenta combinar necesidad empresarial, gestión de flujos y control de derechos.

Qué conviene vigilar en 2026

Como siempre en este terreno, lo importante no es solo que exista la norma, sino cómo se aplica. Las empresas deben cumplir con las condiciones autorizadas y los trabajadores necesitan información clara sobre duración, salario, retorno y alojamiento antes de viajar. Cuando ese marco no se explica bien, aumentan los abusos, la desinformación y la dependencia.

Para España, la GECCO sigue siendo también una forma de responder a vacantes difíciles de cubrir en campañas concretas. Pero esa utilidad empresarial no debería invisibilizar la dimensión humana del proceso. En sectores donde el trabajo es duro, temporal y muy dependiente del territorio, las garantías previas son exactamente lo que evita que la contratación en origen derive en situaciones de mayor vulnerabilidad.

GECCO seguirá siendo una pieza relevante del mercado laboral español de temporada. Para la comunidad latina y para quienes siguen la política migratoria española, el reto está en que la contratación en origen no se mida solo por la rapidez con que cubre vacantes, sino por la capacidad real de proteger a las personas que sostienen esas campañas. Ahí es donde se juega su credibilidad en 2026.