Este miércoles, Colombia se prepara para una cita electoral que va más allá de las urnas. El país llega a esta contienda con una fotografía económica de contrastes que golpea directamente el ánimo y la planificación de miles de colombianos en España. Según se desprende del análisis de El País América, el gobierno que dejará el cargo lo hará con el desempleo en mínimos históricos y los mejores indicadores sociales del siglo, un motivo de orgullo para muchos. Sin embargo, la otra cara de la moneda es un déficit público que solo ha sido superado en los peores momentos de la pandemia. Esta dualidad es la que importa, y mucho, ahora mismo a quienes envían remesas, piensan en un futuro retorno o simplemente siguen la vida de sus familias desde la distancia.
La noticia de hoy no es un dato más; es un termómetro de la realidad colombiana que incide en el día a día de nuestra gente aquí. ¿Qué significa que, por un lado, haya un evidente progreso en el bienestar social —menos desempleo, más oportunidades básicas— mientras, por otro, el Estado esté más endeudado que casi nunca? Para una familia latina en España, y en particular para la colombiana, la lectura es compleja. Es un orgullo ver que el país mejora en aspectos clave que siempre han sido fuente de preocupación, como la falta de trabajo para los suyos. Pero la deuda pública es una sombra que proyecta inestabilidad, inflación y posibles recortes futuros, elementos que pueden devaluar el esfuerzo de quienes, con sacrificio, envían dinero cada mes a sus casas.
El valor del 'pesito' desde la distancia
Piensen en ese envío mensual. Si la economía local se ve fuerte por el lado social, en teoría, el dinero podría rendir más, o al menos cubrir mejor las necesidades básicas. Sin embargo, un déficit elevado a menudo se traduce en presiones inflacionarias o en una devaluación de la moneda a medio plazo, lo que haría que cada euro convertido a pesos valga menos. Para el trabajador que se levanta temprano aquí en Madrid o Barcelona, pensando en la factura de servicios de sus padres en Cali o Medellín, esto es crucial. Su esfuerzo se mide no solo en euros, sino en el poder de compra que esos euros tienen al otro lado del Atlántico. La incertidumbre económica puede generar un estrés adicional, una sensación de que, por mucho que se esfuercen, la base económica de sus familias sigue en un vaivén difícil de controlar.
Además, la situación económica colombiana influye directamente en las decisiones migratorias. Muchos colombianos en España llegaron buscando un futuro mejor para ellos y los suyos. Si el panorama social en Colombia mejora, algunos podrían empezar a considerar el retorno, o al menos a pensarlo como una opción más viable para sus hijos o padres que aún no han cruzado el charco. ¿Pero es sostenible ese progreso social con semejante deuda? ¿Es un espejismo electoral o una base sólida sobre la que construir? El dilema es real. Un déficit alto puede significar que los próximos gobiernos tendrán que tomar medidas impopulares, como recortes en el gasto social o aumentos de impuestos, que podrían anular parte de los avances logrados.
¿Un futuro más seguro o más incierto para los que quedan?
La seguridad, otro factor siempre presente en la mente de los migrantes, también se ve influenciada. La mejora de los indicadores sociales, como la reducción del desempleo, suele ir de la mano con una disminución de la delincuencia y una mayor estabilidad en los barrios. Esto trae tranquilidad a quienes tienen a sus seres queridos en Colombia. Pero la fragilidad de las finanzas públicas puede socavar estos logros si no se encuentran soluciones duraderas. Un Estado con problemas de financiación puede tener menos recursos para inversión social, seguridad o infraestructuras, lo que podría revertir los avances.
Lo que los colombianos en España deberían mirar ahora mismo es cómo los candidatos a la presidencia —y en general las fuerzas políticas— plantean abordar este déficit. ¿Hay planes creíbles para sanear las cuentas sin sacrificar lo ganado en lo social? Las promesas de campaña, que ahora llenarán las noticias de los próximos días, deben ser analizadas con lupa. Las decisiones que se tomen en los despachos de Bogotá tendrán un impacto directo en la capacidad de los gobiernos locales para invertir en educación, salud y vivienda, pilares fundamentales que afectan la calidad de vida de las familias.
En PeriodicoLatino.com siempre decimos que las noticias de América Latina no son solo titulares lejanos; son reflejos de la vida de nuestros lectores. Y esta, en particular, es un claro ejemplo. Un país que logra grandes avances sociales, al mismo tiempo que se ahoga en deuda, es un país en una encrucijada. Y esa encrucijada es compartida, en la preocupación, por miles de corazones colombianos que laten al compás de España. Estar informados sobre el resultado de estas elecciones, pero sobre todo, sobre las propuestas económicas y sociales que se pondrán en marcha, es vital para planificar cualquier movimiento, cualquier envío de dinero o cualquier sueño de retorno. Porque lo que cambie hoy o en los próximos días en Colombia, sentará las bases de cómo vivirán mañana las familias latinas, tanto allí como aquí.