En esta nueva entrega de “Verano en España” viajamos por Madrid, Extremadura y Canarias para conocer cinco zonas de baño de características muy diferentes. La selección combina interior, montaña y costa insular y evita repetir los principales destinos protagonistas de las anteriores entregas.
La información ha sido comprobada con fuentes oficiales disponibles a 20 de agosto de 2026. Este verano, los incendios han obligado a prohibir temporalmente el baño en algunas zonas de España; por ello, antes de salir es especialmente importante consultar posibles cierres de última hora.
1. Las Presillas
Rascafría, Comunidad de Madrid

En el Valle de El Paular, a los pies de la Sierra de Guadarrama, el río Lozoya forma la zona recreativa de Las Presillas, uno de los espacios autorizados para el baño en la Comunidad de Madrid. El recinto cuenta con tres zonas o pozas naturales rodeadas por praderas y paisaje de montaña.
Por qué merece la pena visitarlas: ofrecen una escapada de naturaleza relativamente próxima a Madrid y permiten combinar el baño con una visita a Rascafría y al entorno del Valle de El Paular.
Qué hacer: bañarse exclusivamente en las tres zonas autorizadas, descansar en las praderas y recorrer posteriormente algunos de los caminos del entorno si permanecen abiertos. Fuera de Las Presillas no está permitido el baño en otros tramos del río dentro del término municipal de Rascafría.
Acceso: se puede llegar por carretera hasta el aparcamiento de Las Presillas.
Horarios: el aparcamiento abre todos los días de 9:00 a 21:00 horas. La zona recreativa no está vallada y no existe un aforo general de entrada.
Entradas y reservas: el acceso de personas es gratuito. El aparcamiento es de pago.
Recomendación: lleva agua y comida suficiente y evita llegar en las horas de mayor afluencia. El agua procede directamente del río y puede estar considerablemente más fría que la de una piscina convencional.
Curiosidad: Las Presillas forma parte de las zonas de baño oficialmente censadas por la Comunidad de Madrid.
Página oficial: Ayuntamiento de Rascafría.
2. Los Pilones — Garganta de los Infiernos
Jerte, provincia de Cáceres, Extremadura

En plena Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos se encuentra uno de los paisajes fluviales más singulares del Valle del Jerte. Los Pilones están formados por una sucesión de pozas o marmitas excavadas en el granito durante miles de años por la acción del agua.
Por qué merece la pena visitarlos: aquí el baño forma parte de una excursión por un espacio natural protegido. Bosque, roca granítica, cascadas y agua de montaña acompañan el recorrido.
Qué hacer: realizar el sendero hasta Los Pilones, observar las marmitas excavadas por el río y disfrutar del entorno de la Reserva Natural.
Acceso: no se llega directamente en coche a las pozas. El acceso principal parte del entorno de la entrada a la Reserva Natural, entre Jerte y Cabezuela del Valle, y requiere continuar a pie.
Horarios: al tratarse de un espacio natural abierto no funciona como una piscina municipal con un horario convencional. Las condiciones de acceso pueden modificarse por riesgo de incendios, meteorología o conservación.
Entradas y reservas: no existe una entrada general para bañarse. Hay empresas de turismo activo que ofrecen excursiones guiadas y traslados en 4x4, pero son servicios privados opcionales.
Recomendación: utiliza calzado con buena adherencia. Las piedras mojadas pueden resultar muy resbaladizas y las pozas presentan profundidades y corrientes diferentes. No saltes al agua sin conocer previamente el fondo.
Curiosidad: Los Pilones son grandes marmitas de gigante, cavidades redondeadas creadas por la erosión continuada del agua y los fragmentos de roca sobre el granito.
Página oficial: Junta de Extremadura.
3. Piscinas Naturales de Las Salinas
Agaete, Gran Canaria, Islas Canarias

La costa noroeste de Gran Canaria ofrece una forma muy diferente de piscina natural. Junto a Puerto de las Nieves, en Agaete, las antiguas formaciones de lava crean tres piscinas naturales conectadas mediante túneles, abiertas al agua del Atlántico.
Las paredes volcánicas ayudan a proteger determinadas zonas del oleaje y, durante los movimientos de la marea, el agua se renueva y permite observar pequeños organismos marinos que entran en las piscinas.
Por qué merece la pena visitarlas: combinan baño, paisaje volcánico y vistas hacia los grandes relieves del oeste de Gran Canaria. Además, pueden incluirse fácilmente en una jornada por Agaete y Puerto de las Nieves.
Qué hacer: nadar en las piscinas, observar la fauna marina, caminar por el paseo marítimo y completar la visita con el casco de Agaete o el Puerto de las Nieves.
Acceso: se llega a pie desde la Avenida Paseo de los Poetas.
Horarios: no se publica un horario de apertura y cierre equivalente al de una instalación municipal cerrada.
Entradas y reservas: el acceso es libre y no requiere reserva previa.
Recomendación: aunque las piscinas están parcialmente protegidas, hay que prestar atención al estado del Atlántico y a la marea. Evita acercarte a los bordes expuestos cuando exista fuerte oleaje.
Curiosidad: los tres vasos están comunicados y permiten que el ecosistema marino penetre en las piscinas durante las mareas.
Página oficial: Turismo de Agaete.
4. Charco Azul
San Andrés y Sauces, La Palma, Islas Canarias

En el noreste de La Palma, bajo el núcleo histórico de San Andrés, el Atlántico vuelve a convertirse en piscina. Charco Azul está compuesto por dos piscinas naturales y varias plataformas rocosas acondicionadas para disfrutar del mar.
El espacio dispone de servicios poco habituales en una zona de baño natural: aseos, aparcamiento, solárium, duchas, vestuarios y zona infantil.
Por qué merece la pena visitarlo: permite disfrutar de una piscina natural marina sin renunciar a servicios básicos y puede combinarse con una visita al casco de San Andrés y al paisaje de laurisilva del nordeste palmero.
Qué hacer: bañarse, tomar el sol en las plataformas habilitadas, recorrer el paseo costero y conocer posteriormente San Andrés y Sauces.
Acceso: se encuentra en Camino el Melonar, 20, bajo el pueblo de San Andrés, y dispone de aparcamiento.
Horarios: no tiene horario de cierre, salvo cuando la señalización impide el baño debido a mar gruesa.
Entradas y reservas: no se indica tarifa de acceso ni necesidad de reserva.
Recomendación: consulta siempre el estado del mar antes de entrar. En esta vertiente de la isla suele ser más recomendable visitar las zonas de baño por la mañana.
Curiosidad: Charco Azul ha recibido reconocimientos por el acondicionamiento y los servicios incorporados a este espacio natural.
Página oficial: La Palma Travel.
5. Piscinas Naturales El Caletón
Garachico, Tenerife, Islas Canarias

Garachico permite bañarse literalmente sobre una parte de su historia volcánica. Las Piscinas Naturales El Caletón se originaron a partir de las coladas de lava de la erupción de 1706, el episodio volcánico que sepultó el antiguo puerto de la localidad.
El resultado es un conjunto de entrantes y charcos naturales integrados actualmente en el paseo marítimo de Garachico.
Por qué merece la pena visitarlas: pocas piscinas naturales permiten combinar en un mismo paseo baño, geología volcánica y uno de los cascos históricos más interesantes del norte de Tenerife.
Qué hacer: bañarse cuando las condiciones marítimas sean seguras, caminar por el paseo, visitar el Castillo de San Miguel y continuar por el casco histórico de Garachico.
Acceso: están situadas en la Avenida Tome Cano, dentro del casco urbano.
Horarios: no se ha localizado un horario general de cierre para las piscinas naturales, por lo que conviene comprobar las indicaciones municipales el mismo día.
Entradas y reservas: la información turística oficial consultada no publica una tarifa ni un sistema de reserva.
Recomendación: no interpretes las paredes de lava como una protección absoluta frente al océano. Cuando existe fuerte oleaje, algunas piscinas naturales canarias pueden resultar peligrosas aunque aparentemente estén separadas del mar abierto.
Curiosidad: el paisaje en el que hoy se bañan residentes y visitantes nació precisamente de la erupción que cambió la historia económica de Garachico al destruir su antiguo puerto.
Página oficial: Turismo de Garachico.
Del río al océano: otra forma de disfrutar del agua
Las Presillas, Los Pilones, Las Salinas, Charco Azul y El Caletón muestran que una piscina natural puede significar cosas muy diferentes según el lugar de España. Algunas nacen del recorrido de un río entre montañas; otras ocupan cavidades excavadas en granito y, en Canarias, antiguas coladas volcánicas permiten que el Atlántico renueve constantemente el agua.
También requieren una actitud distinta a la de una piscina convencional. No siempre existen socorristas, la profundidad puede cambiar, las piedras pueden ser resbaladizas y las condiciones meteorológicas o marítimas pueden obligar a cerrar una zona de baño de un momento a otro.
Antes de viajar
Reservas: la mayoría de estos espacios no requiere entrada ni reserva, pero conviene comprobar posibles limitaciones de acceso el mismo día de la visita.
Transporte: estudia previamente el acceso. Los Pilones requieren caminar, mientras que en Las Presillas el aparcamiento es de pago durante el verano.
Protección solar: utiliza protector solar y evita permanecer durante horas expuesto al sol, especialmente entre el mediodía y media tarde.
Hidratación: lleva suficiente agua potable. No des por hecho que una zona natural dispone de bar, fuente o quiosco operativo.
Calzado: utiliza calzado acuático o con buena adherencia en zonas de roca. Las superficies mojadas de ríos y piscinas volcánicas pueden ser extremadamente resbaladizas.
Meteorología: consulta tormentas, caudal, viento, oleaje y mareas. En Canarias, respeta inmediatamente cualquier señal de prohibición del baño por mala mar.
Prevención de incendios: no enciendas fuego, no arrojes colillas y consulta los avisos oficiales antes de desplazarte. Las restricciones pueden cambiar rápidamente durante episodios de riesgo elevado.
Respeto por los espacios naturales: no abandones residuos, no utilices jabones en ríos o piscinas naturales, no retires piedras ni plantas y respeta los senderos y zonas delimitadas.
